LOS GRIOTS (Juglares africanos)

En la cultura de los pueblos del Senegal, la canción es algo más que un entretenimiento. La canción acompaña en los momentos trascendentes y ayuda a comprender aspectos importantes de la vida. Tanto del presente como del pasado. Los Griots son las personas encargadas de transmitir el legado de los antepasados, la historia y los valores de cada pueblo a través de los poemas, las canciones y las músicas que han aprendido generación tras generación. Los Griots son personas muy respetadas en la sociedad senegalesa. Como también lo son los ancianos de la comunidad. Unos y otros son portadores de una de las mayores riquezas que tienen: son portadores de los cuentos, la música, las canciones, la historia y las tradiciones.

Para poner un buen ejemplo de Griot vamos a nombrar a “Dodou Ndiaye Rose” (Mamadou Ndiaye Coumba Rose), uno de los mayores griots de Senegal. Griot de origen wolof, nació en Dakar en 1930 y aun sigue dirigiendo de esa forma tan especial que le caracteriza. Con 7 años ya tocaba el sabar pero su padre, que era contable, se oponía a ello, por eso Doudou se fue a vivir con uno de sus abuelos que también era griot. Desde pequeño le gustaba ver películas y vio muchas donde un maestro de orquesta dirigía él solo muchos y diferentes instrumentos y ritmos; y de ahí decidió que él querría hacer lo mismo con su música. Recorrió gran parte de Senegal recopilando información y buscando el conocimiento de los ancianos para absorber toda la esencia de los ritmos tradicionales.

Fue profesor en el Instituto Nacional de Artes y jefe tambor mayor del Ballet Nacional. Creó la primera escuela de percusión en Dakar. De su talento han nacido gran cantidad de ritmos y dirige con una fuerza, carácter y pasión extraordinarias. Batuta en mano muestra su arte y espíritu tejiendo tiempos y figuras rítmicas complejas que llegan a nosotros como maravillosos sonidos y melodías. Normalmente actúa en una orquesta formada por sus familiares. Casado con 3 mujeres con las que ha tenido 43 hijos, creó el grupo femenino “Les Rosettes”, donde todas las percusionistas son mujeres, hijas y nietas suyas.

El 4 de abril de 1960 toco para Leopold Senghor en el Grand Stade de Dakar acompañado de 110 batteurs. Fue nombrado primer embajador de Senegal y permitió al mundo conocer una música moderna y desconocida pero sin dejar de ser fiel a las raíces clásicas africanas. En 1986 participó en el festival de “Nancy Jazz Pulsations” de Francia con una orquesta de 50 batteurs y este festival le ayudó a darse a conocer en gran parte del mundo. Colaboró como percusionista en la banda sonora de la película de Martin Scorsese “La última tentación” y también ha hecho colaboraciones por todo el mundo, por ejemplo con los Rolling Stones.

Ha compuesto bandas sonoras para películas (“Karmen Geï” del director senegalés Joseph Gaï Tamaka) donde también tiene un papel como actor. Y ha hecho películas como “Tambor mayor” de Eric Millot; “Djabote” y “Rose Rhytm”

 

UN SENEGALÉS NOS CUENTA QUÉ SIGNIFICAN LOS GRIOTS PARA ELLOS:

“Los griots son importantes para nosotros tanto en los buenos momentos como en los malos. Os explicaré dos recuerdos de mi infancia para que podáis ver la importancia de los griots en la sociedad senegalesa:

yo recuerdo cuando se murió un vecino. No hace falta decir que era un momento duro para la familia y para todos los amigos y conocidos. El griot fue a casa de la familia, donde estaba toda la gente para dar el pésame. Su tarea fue infundir el coraje que necesitaba la familia para seguir adelante, motivó a la familia para que siguiera unida; el padre había muerto, pero la vida continuaba, y dijo que el deseo del padre era que la familia siguiera haciendo todos los proyectos que él había iniciado. También dijo a uno de los hijos que el padre había decidido que él fuera el puntal de la familia, que tenía que ser él quien tomara o supliera su lugar como cabeza de familia y persona de referencia de todos, quien tenía que procurar que no faltara la comida cada día en casa, etc.

El griot habló y cantó delante de todos, explicando todas las cosas buenas que había hecho aquella persona; cosas que ni siquiera sus hijos sabían. Fue un momento muy importante para todos, un acto para dar aliento y hacer pasar aquel mal momento de la mejor manera posible.

Por otra parte, el bautizo es un momento de alegría totalmente distinto del anterior. En estas ocasiones, los griots son los encargados de poner el nombre del recién nacido. En Senegal los recién nacidos no tienen nombre hasta el momento del bautizo, ya que es el griot quien lo hace oficial. Los griots cantan a los padres para explicarles cómo se tiene que educar a los hijos, qué hay que hacer para ser unos buenos padres, qué habían hecho sus padres por ellos y sus abuelos por sus padres, etc.

Son dos casos completamente diferentes, uno en la tristeza y otro en la alegría, pero que forman parte de nuestra cultura y del día a día del Senegal.”

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Un “chef” wolof y su Griot

 

The punchline

Griots relatando historias

Fuentes: http://dodona.proboards.com/thread/7271/west-african-on-phenotype?page=3&scrollTo=90260
http://obrasocial.lacaixa.es/deployedfiles/obrasocial/Estaticos/pdf/Musica/Conciertosescolares/Dossier_Teranga_es.pdf
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